REFLEXIÓN BLOQUE 2 ¿Qué estoy aprendiendo? ¿Cómo llevarlo a mi aula?
El gusto viene marcado
inicialmente por la alimentación familiar cotidiana, pero éste puede ser
educado y “preparado” para proporcionar
sensaciones, no solo placenteras al comer, sino saludables. La escuela
es un lugar vital para dar estos pasos e infundarlos en las familias, ya que
creo que nuestros alumnos y sus familias aún no están familiarizados del todo
con el tipo de comida que consumen y los nutrientes (más o menos sanos) que
estas contienen, por ello es importante la educación del gusto.
El etiquetado es otro
gran aliado para nosotros o en nuestra ignorancia para las empresas que
elaboran ciertos productos. Debemos tener claro lo que sí debemos saber antes
de consumirlos, ya que en el etiquetado voluntario pueden añadir datos que nos
llevan a error (Ej: sin azúcares añadidos… ¿pero has revisado la cantidad de
grasas saturadas que contiene?). Es por ello esencial saber los parámetros que
deben informarse y conocerlos, para así poder saber qué consumimos y cómo
afecta ello a nuestra salud.
Para desmitificar es
necesario conocer y empezar dando pequeños pasos en la escuela. Por ejemplo, el
mejor líquido para hidratarse es el agua… ¿podríamos dejar de incluir en las
meriendas diarias los zumos o derivados con cañitas? Los alumnos necesitan
fruta con todos sus nutrientes y con su fibra alimentaria…¿por qué añadir
productos elaborados y erradicar estos? Debemos revisar los menús escolares y
erradicar de las escuelas los productos superfluos y carentes de nutrientes
(eliminar “premios” con alimentos insanos, por ejemplo) En mi día a día intento
influir positivamente en la alimentación de mis alumnos. Los incentivo al
consumo de frutas y hortalizas para el recreo (de hecho, estamos empezando en
el Plan de Consumo de Frutas). Además intento dar a conocer la variedad de
opciones de éstas y de tipos de comidas para que su alimentación mejore.
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